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Pérdidas gestacionales recurrentes: cuándo estudiarlas y qué evaluación puede recomendar el médico

Perder un embarazo puede ser una experiencia física y emocionalmente difícil. Cuando ocurre más de una vez, es completamente natural preguntarse si existe alguna causa, si deben realizarse estudios especiales y qué posibilidades existen de conseguir un embarazo exitoso posteriormente.

Las pérdidas gestacionales recurrentes requieren una evaluación diferente a la que habitualmente se realiza cuando una pareja simplemente tiene dificultad para conseguir el embarazo.

Actualmente, las principales sociedades de medicina reproductiva consideran que después de dos o más pérdidas gestacionales puede ser razonable conversar con un especialista para determinar si corresponde iniciar estudios.

En este artículo explicamos qué puede causar las pérdidas recurrentes, cuáles son las principales evaluaciones y qué opciones pueden existir para un próximo embarazo.

Este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica individual.

¿Qué se considera una pérdida gestacional recurrente?

Actualmente se considera pérdida gestacional recurrente cuando una mujer ha presentado dos o más pérdidas espontáneas de embarazo.

No necesariamente tienen que haber ocurrido de forma consecutiva.

Esto es importante porque durante muchos años se hablaba de tres pérdidas antes de iniciar estudios.

Hoy sabemos que en determinadas pacientes puede ser apropiado comenzar una evaluación después de dos pérdidas, especialmente dependiendo de la edad, los antecedentes médicos y las características de cada embarazo.

¿Por qué pueden ocurrir pérdidas gestacionales repetidas?

No existe una única causa.

En algunos casos puede identificarse claramente el motivo de las pérdidas, mientras que en otros, incluso después de realizar diferentes estudios, no se encuentra una explicación definitiva.

Entre los factores que pueden evaluarse se encuentran:

  • Alteraciones cromosómicas del embarazo.
  • Alteraciones estructurales del útero.
  • Síndrome antifosfolípido.
  • Algunas alteraciones hormonales o metabólicas.
  • Determinadas condiciones médicas.
  • Factores relacionados con la edad reproductiva.

En muchos casos intervienen varios factores al mismo tiempo.

Por eso, la evaluación debe realizarse de manera individualizada.

¿Las alteraciones cromosómicas pueden causar una pérdida?

Sí.

Las alteraciones cromosómicas del embrión representan una de las causas más frecuentes de pérdida gestacional temprana.

Estas alteraciones pueden ocurrir de manera espontánea durante la formación del óvulo, del espermatozoide o durante las primeras divisiones del embrión.

Su frecuencia aumenta especialmente con la edad materna.

Cuando es posible, el análisis genético del tejido del embarazo perdido puede aportar información importante sobre la causa de la pérdida.

Este resultado puede ayudar al especialista a decidir qué estudios adicionales pueden ser necesarios.

¿Qué puede evaluar el médico después de dos pérdidas?

El estudio puede variar según cada paciente, pero generalmente comienza con una revisión detallada de la historia médica y reproductiva.

El especialista puede preguntar:

  • A qué edad ocurrieron los embarazos.
  • En qué semana ocurrió cada pérdida.
  • Si se llegó a observar actividad cardíaca fetal.
  • Si se realizaron estudios genéticos.
  • Si existen enfermedades previas.
  • Si existen antecedentes familiares relevantes.
  • Cómo son los ciclos menstruales.
  • Si hubo embarazos anteriores exitosos.
  • Qué tratamientos de fertilidad se han realizado previamente.

A partir de esta información se determina cuáles estudios tienen mayor utilidad.

¿Cómo se evalúa el útero?

La estructura del útero puede desempeñar un papel importante en algunos casos de pérdidas gestacionales recurrentes.

El médico puede evaluar la cavidad uterina mediante estudios como:

  • Ultrasonido transvaginal.
  • Sonohisterografía.
  • Histerosalpingografía.
  • Histeroscopia.

Estos estudios pueden ayudar a detectar condiciones como:

  • Pólipos.
  • Miomas que deformen la cavidad uterina.
  • Adherencias.
  • Malformaciones uterinas.
  • Tabiques uterinos.
  • Otras alteraciones estructurales.

No todas las anomalías uterinas causan pérdidas de embarazo, pero conocer la anatomía del útero puede formar parte importante de la evaluación.

¿Se deben realizar estudios genéticos a la pareja?

En algunos casos pueden estar indicados.

Cuando existe una alteración cromosómica determinada en el tejido del embarazo o antecedentes familiares específicos, el médico puede recomendar estudios genéticos adicionales.

En situaciones seleccionadas puede realizarse un cariotipo de ambos miembros de la pareja para identificar alteraciones cromosómicas que puedan aumentar el riesgo de pérdidas.

Sin embargo, este estudio no necesariamente debe solicitarse de rutina en todos los casos.

La decisión depende de la historia clínica y de los resultados obtenidos previamente.

¿Qué es el síndrome antifosfolípido?

El síndrome antifosfolípido es una condición autoinmune que puede aumentar el riesgo de formación de coágulos y también se ha asociado con determinadas complicaciones del embarazo.

En pacientes que cumplen criterios específicos, puede formar parte del estudio de pérdidas gestacionales recurrentes.

El diagnóstico requiere pruebas de laboratorio concretas y una evaluación médica adecuada.

No debe confundirse con otras pruebas generales de coagulación o con paneles extensos de trombofilia.

¿Todas las mujeres necesitan estudios de trombofilia?

No.

Actualmente no se recomienda realizar paneles extensos de trombofilias hereditarias a todas las mujeres que han tenido pérdidas recurrentes.

Estos análisis deben solicitarse únicamente cuando existen antecedentes o factores clínicos que realmente los justifiquen.

Realizar muchas pruebas no necesariamente significa realizar una mejor evaluación.

El objetivo debe ser identificar aquellos estudios que pueden cambiar el diagnóstico o el tratamiento.

¿Es necesario realizar estudios inmunológicos?

No de manera rutinaria.

En internet pueden encontrarse numerosos análisis relacionados con inmunología, células NK, compatibilidad inmunológica y otros marcadores asociados con implantación o pérdidas gestacionales.

Sin embargo, muchas de estas pruebas todavía no cuentan con suficiente evidencia para recomendarse de manera rutinaria en todas las pacientes.

Por esta razón, es importante evitar estudios extensos sin una indicación médica específica.

¿Tomar aspirina o heparina “por si acaso” puede prevenir otra pérdida?

No necesariamente.

La aspirina y la heparina tienen indicaciones concretas y pueden ser muy útiles en determinadas condiciones, como algunos casos de síndrome antifosfolípido.

Sin embargo, no deben utilizarse automáticamente en todas las mujeres que hayan tenido pérdidas gestacionales.

Tomar medicamentos sin conocer la causa real puede no ofrecer ningún beneficio y también puede producir efectos adversos.

Cualquier tratamiento debe ser indicado después de una evaluación médica.

¿Después de varias pérdidas es necesario realizar una FIV?

No necesariamente.

Las pérdidas gestacionales recurrentes y la infertilidad son problemas reproductivos diferentes.

Una mujer puede quedar embarazada fácilmente y aun así presentar pérdidas repetidas.

Por eso, haber tenido varios abortos espontáneos no significa automáticamente que sea necesario realizar una fertilización in vitro.

Dependiendo de la causa encontrada, algunas parejas pueden continuar intentando un embarazo de manera natural.

En otras situaciones puede discutirse reproducción asistida, estudios genéticos de embriones u otras estrategias.

La decisión depende de la edad, antecedentes reproductivos, estudios realizados y diagnóstico de cada pareja.

¿Es posible tener un embarazo exitoso después de varias pérdidas?

Sí.

Muchas mujeres que han experimentado dos o más pérdidas gestacionales logran posteriormente un embarazo exitoso.

Incluso en los casos donde no se consigue identificar una causa específica, las probabilidades de lograr un embarazo que llegue a término pueden seguir siendo favorables.

Sin embargo, el pronóstico depende de factores como:

  • Edad materna.
  • Número de pérdidas anteriores.
  • Antecedentes reproductivos.
  • Resultados de estudios genéticos.
  • Condiciones médicas.
  • Anatomía uterina.
  • Calidad embrionaria.

Por eso, las estadísticas generales nunca deben interpretarse como una predicción exacta para una paciente particular.

La salud emocional también forma parte de la atención

Las pérdidas gestacionales pueden provocar sentimientos de tristeza, ansiedad, culpa, frustración y miedo ante la posibilidad de un nuevo embarazo.

Es importante recordar que haber sufrido una pérdida no significa que la mujer haya hecho algo para causarla.

El acompañamiento emocional puede formar parte del proceso de recuperación y de la preparación para volver a intentar un embarazo.

Una evaluación adecuada debe considerar tanto los aspectos médicos como el bienestar emocional de la pareja.

¿Cuándo consultar a un especialista?

Puede ser recomendable realizar una evaluación después de dos pérdidas gestacionales, especialmente antes de volver a buscar embarazo.

También conviene consultar cuando:

  • Las pérdidas han ocurrido después de observar actividad cardíaca fetal.
  • Existen antecedentes familiares de enfermedades genéticas.
  • La mujer tiene más de 35 años.
  • Existen alteraciones del útero conocidas.
  • Se han presentado problemas de fertilidad.
  • Las pérdidas ocurrieron durante tratamientos de reproducción asistida.
  • Existen enfermedades autoinmunes, endocrinas u otras condiciones médicas importantes.

Cada historia es diferente.

La evaluación debe enfocarse en identificar aquellas causas que realmente pueden estudiarse o tratarse, evitando pruebas y tratamientos innecesarios.

¿Has pasado por dos o más pérdidas gestacionales? Agenda una evaluación para revisar tu historia reproductiva y determinar qué estudios pueden ser apropiados en tu caso.

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